Son muchos los estilos en los que se define la pintura, pero sin ser un erudito en esta materia, les puedo asegurar que la obra de Ana Ayén, esta llena de vida e inspira alegría al espíritu de quien contempla su obra, por el colorido, movimiento y luz que tienen sus cuadros.


He seguido a esta pintora en las exposiciones realizadas en Alicante durante los últimos años, y he comprobado como ha ido evolucionando en su pintura, adquiriendo seguridad en el trazo y dominio de la escena que desea plasmar, teniendo siempre en cuenta la luminosidad que a veces se contrasta con los claro oscuros que dan a su obra la intensidad de la luz Mediterránea. Sus cuadros dedicados al flamenco están plenos de vida en la escenificación del momento en que capta el movimiento del cuerpo, las manos o de la bata de cola. Lo mismo ocurre con su serie dedicada a la tauromaquia, en la que plasma algo tan difícil como es el movimiento de los protagonistas, la estética del toro y el torero en el momento álgido de una faena llena de dominio y arte. O en sus oleos en el que aves y caballos gozan de la libertad de sus pinceles en un paisaje que plasma lleno de luz, colorido y armonía. Otra cualidad es que en su pintura se identifican casi a la perfección a los personajes que lleva a sus lienzos; bailaoras, cantaores, toreros, rejoneadores y personajes diversos de la vida cotidiana, gracias a que esta artista tiene un gran dominio del retrato.


Las Bellas Artes se unen, ahora más que nunca, gracias a los pinceles de Ana Ayén, una catalana maravillosa, que buscando la claridad del cielo y la luz del sol se traslado a vivir a Alicante. Una artista que ama el Flamenco y la Tauromaquia, exponentes esenciales de nuestra cultura, que en los últimos tiempos han sido reconocidos como parte de nuestro Patrimonio Artístico, Histórico, Cultural y Etnográfico de España.


José María Jericó Serrano
Comentarista taurino

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